No hay nada más emotivo que una buena toma fotográfica de un niño.

Te presentamos 10 consejos claves para lograr una buena fotografía de tus hijos, sobrinos, nietos…

1. Llama su atención y Haz que confíen en ti

Cuando se trata de tus hijos o niños que son muy cercanos a ti, este consejo puede no ser muy necesario, pero si estás fotografiando a los hijos de amigos o niños con los que no tienes una estrecha relación, lo primero para lograr buenos resultados es ganarte su confianza y lograr atraer su atención.Una vez que has conseguido su atención, acércate a ellos y pídeles que realicen determinadas acciones o que posen de la forma en que esperas fotografiarlos, pero siempre deja que existe un margen de libertad y espontaneidad necesaria para lograr resultados naturales.

Cuéntales alguna historia, haz algo cómico, utiliza algún ruido. Esto te ayudará a poder llamar su atención en cada toma, si lo deseas. O a que puedan hacerte caso y seguir tus indicaciones en cada fotografía. Este paso es fundamental, por lo que para continuar con el siguiente consejo deberás concretarlo si quieres tener éxito con tus fotografías.

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2. Elige y Prepara la escena

Aunque lo más importante de las fotografías serán los niños que aparezcan en ellas, sin duda la elección del entorno adecuado con la acción que estén realizando contribuirá a un mejor resultado.

A veces no es posible planear la escena, por ejemplo, si quieres una foto en la playa o en el parque, cuando en realidad estás en la montaña. Pero sí es posible preparar la escena y el fondo la misma si te encuentras en una localización determinada,  puedes modificar el plano o ángulo de la toma con el objeto de lograr un mejor resultado.La preparación de la escena también supone planificar dónde situaremos a los protagonistas de la fotografía y que su posición y orientación sea cómoda para ellos: evitando la incidencia directa del sol sobre sus ojos o logrando que el posible viento no haga que su pelo les cubra el rostro.

3. Logra que estén cómodos y entretenidos

Sea donde sea el emplazamiento de tus fotografías, lo más importante es que los niños puedan estar cómodos y a gusto en el entorno elegido.

Sin duda, uno de los aspectos que más contribuirán a su comodidad y que como encargados de la ubicación, escena y encuadre podremos determinar es la incidencia del sol sobre sus ojos.

Busca una sombra natural o proporciónala tú mediante el uso de difusores (conseguirás reducir la dureza de la luz y lograr resultados más agradables). Procura que el sol quede a su espalda para evitar que tengan que fruncir el ceño y aparezcan con caras raras en tus fotografías. Eso sí, la ubicación del sol a su espalda, si bien contribuirá a que estén más cómodos, te obligará a menudo a utilizar flash de relleno para compensar la menor iluminación del primer plano.

 

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4. Elige la mejor hora del día

Ya sabes de la importancia de la luz en la fotografía, por lo que, como en otro tipo de disciplinas, el trabajar con la luz adecuada también será un punto muy a tener en cuenta en tus fotografías de niños.

La luz en las horas cercanas a la puesta o salida de sol resulta mágica tanto por su intensidad, como por su color: es la llamada hora dorada. El resultado de la imagen inferior es fabuloso, ¿verdad? Sin embargo, esas horas pueden no resultar muy adecuadas, ¿sabes por qué?

Pues muy sencillo, porque además de valorar la calidad de la luz, también debes evaluar la mejor hora del día en términos de la energía del niño. No quieres imágenes en que salgan medio dormidos o agotados después de todo el día, ¿verdad?

Por ese motivo, la mejor hora del día es, bien a media mañana, después de haber dormido y cogido fuerzas en el desayuno. O bien a media tarde.

Es cierto que estas horas ofrecerán, quizás una luz con sombras más duras y un color no tan agradable como el de la hora dorada pero la actividad de los niños en las fotografías hará que valga la pena. En cuanto a las sombras, te tocará corregirlo con flashes, reflectores y difusores, por supuesto.

5. Que usen la ropa y complementos adecuados

Para lograr una buena fotografía no basta con elegir el emplazamiento adecuado, el encuadre apropiado y que los protagonistas de la fotografía irradien la emoción y la vitalidad propia de los niños. Hay un elemento que, aunque pueda parecer ridículo, es importante cuidar: la ropa.

En realidad, la ropa debe acompañar a la escena y evitar llamar la atención. No se trata de tener que salir de compras para la sesión, pero sí de buscar una indumentaria adecuada para la escena.

La ropa resulta muy importante especialmente en fotografías de grupo, pues todos los niños deben llevar una ropa similar para evitar llamar la atención sobre alguno de ellos.

Otro aspecto importante en este sentido es poder contar con ropa de repuesto (por si se manchan, mojan, etc.) y, a nivel cromático, contar con tonalidades que puedan resultar análogas o complementarias en función de lo que pretendas transmitir.

6. Déjalos jugar, anímalos a hacerlo

El juego, la acción y la alta actividad es lo que caracteriza a los niños, así que debes potenciarlo en tus fotografías. Sin duda, lograrás transmitir mayores sensaciones a través de este tipo de imágenes.Crea juegos con los niños, hazles correr, saltar, bailar, jugar con una pelota, con una cuerda, con globos, que se tiren uno encima de otro, que representen alguna escena de dibujos animados, etc.

Estas situaciones les ayudarán a olvidarse de que están siendo fotografiados, les pondrán una sonrisa en la cara y esto hará que las fotografías resulten inolvidables.

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7. Cambia el ángulo de toma

No se trata de la vista habitual que tenemos de los niños, ya que éstos suelen estar ahí abajo. Sin embargo, al agacharnos y dirigir la cámara hacia ellos no sólo logramos un resultado diferente y más atractivo, sino que contribuimos a que ellos se sientan más cómodos y nos permiten mostrar el mundo como lo ven ellos.

No tengas miedo a tirarte al suelo y ensuciarte un poco, pues la toma merecerá mucho más la pena que cuando estás completamente erguido y mantienes tu perspectiva habitual del mundo (la de un adulto).

8. Sé Paciente y Positivo

Cuando uno está fotografiando niños, debe ser consciente de que los niños necesitan moverse, tienen hambre, tienen sed, tienen sueño, no les gustan las reglas y no entienden el concepto de una sesión de fotos, especialmente si la sesión se alarga. Y lo peor es que pueden experimentar todo esto en fracciones de tiempo muy cortas.

Por tanto, lo mejor para salir airoso de estas situaciones es tratar de convertir cualquier posible reacción o sentimiento negativo del niño en algo positivo. Si no quiere posar de un determinado modo, no le riñas, trata de reconducir la situación hacia otra posición en la que esté más cómodo.

Mantén en todo momento una sonrisa y, bajo ningún concepto corrijas al niño de forma que puedas condicionar el resto de la sesión. Lo que pretendemos es conseguir un rato divertido y en el que predominen las sonrisas y la diversión.

9. Vacía las memorias y recarga tus baterías

Para una sesión de fotos con niños, tendremos que estar muy pendientes del niño, tirar de mucha paciencia y mantener la cámara encendida y lista para disparar en cualquier momento.

Esto conllevará, por un lado, tener la batería de nuestra cámara con la mayor carga posible y si contamos con alguna batería de repuesto por si lo necesitásemos sería mucho mejor. Y, en segundo lugar, contar también con el máximo espacio posible en las memorias de nuestra cámara para poder almacenar cuantas más fotografías mejor.

Cuando fotografiamos niños y sobre todo grupos de niños, hay que disparar, disparar y disparar. El modo ráfaga nos servirá de gran ayuda, pues en múltiples fotos les cogeremos con los ojos cerrados, despistados o aburridos. Y a lo mejor, de 10 fotografías, sólo en una aparecen con la expresión adecuada, por lo que será necesario haber llegado a disparar esas 10 veces para asegurar un buen resultado.

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10. Utiliza el Equipo Adecuado

He dejado para el final este consejo, porque me parece probablemente el menos determinante. Pero sí es cierto que con un equipo más apropiado, estaremos en condiciones de conseguir mejores resultados.

Estos son los componentes más apropiados para fotografía de niños:

Cámara (por supuesto)

Teleobjetivo luminoso. Preferiblemente, un zoom tipo 70-200mm será el más versátil y apropiado. Pero si no es posible, un focal fija tipo 50mm, 85mm ó 105mm, también te ofrecerá unos resultados fantásticos. En ambos casos buscamos una focal suficientemente larga y luminosa como para poder lograr profundidades de campo reducidas y así resaltar a los protagonistas.

Flash externo. Será fundamental para el uso como luz de relleno frente a la iluminación ambiental en muchas imágenes, así como también para poder congelar la enorme actividad que suelen presentar los niños.

Memorias y baterías de repuesto. Por si la sesión se alarga.

Otro objetivo. Para complementar al tele puede resultarte oportuno contar con un 24-70 (17-50 en formato DX). Un objetivo que te permitirá ampliar el encuadre para recoger el entorno. Aunque considero que siempre será una segunda lente, siendo el tele mucho más utilizado.

Reflector y difusor para modificar la iluminación de la toma. Un 5 en 1 puede ser una opción magnífica, ¿recuerdas cuando hablábamos de este accesorio en este artículo sobre modificación de la luz solar?

En realidad, sólo es necesaria una cámara, pero los demás accesorios comentados, como decía, permitirán lograr mejores imágenes. Si no tienes alguno de ellos, tampoco pasa nada, seguro que puedes compensarlo a través de una composición y encuadre apropiado. ¡Adelante!

señora

*Fuente: Dzoom (http://www.dzoom.org.es/)